Introducción
Desde el principio, las organizaciones han confiado en los sistemas de información como medio para favorecer la eficiencia y la eficacia en el desarrollo de su actividad. Disponer de una buena información en el momento adecuado no solamente resulta práctico para resolver situaciones o ayudar en la toma de decisiones, sino que hoy es un activo esencial del día a día de cualquier organización.
Con la implantación de las tecnologías de la información y la comunicación, los sistemas de información han evolucionado hasta el punto de posicionarse como uno de los elementos estratégicos de la organización, gracias a la capacidad de integrar y procesar la información de buena parte de su funcionamiento, que a la vez vertebra el ciclo de seguimiento y la mejora continua para lograr sus objetivos.
Pero el sistema de información no es un objeto, ni un paquete de software, ni el resultado de una simple actuación, sino un proceso continuo que reúne un conjunto de elementos que trabajan con eficacia y armonía para implementar la estrategia que tiene la organización en cada momento. Para conseguirlo, hace falta que el diseño, la implantación, la integración, la dirección y la gestión (entre otros elementos) se lleven a cabo con la adecuación y la coherencia necesarias para garantizar que el impacto real es el que se espera en cada momento, y que su mantenimiento y evolución favorecen todavía más esta alineación.
A lo largo de las próximas secciones, se abordarán los principales conceptos ligados a la dirección y la gestión funcional de los sistemas de información y, siempre que se pueda, también se intentará ordenar la nebulosa de planteamientos que se han ido construyendo en torno suyo.